El conflicto interno basico comun es: el deseo de ser querid@, o dicho de otra manera el temor de no ser querid@. Este deseo de ser querid@ puede observarse en formas diversas: “me preocupa no gustar a los demas, me duele que no me respeten, siento soledad cuando no hay nadie, estoy incomodo con las personas con las que no tengo confianza, me averguenzo de algo de mi, no disfruto de mi pareja por temor de ser abandonad@, tengo celos, tengo ansiedad y preocupacion si algo no me sale “perfecto”, me enfado si no me tienen en cuenta, me entristezco si no se acuerdan de mi, me molesta el modo en que me hablan, no me gusta que me critiquen (o que me halaguen), me preocupa el qué dirán, etc….”

Este conflicto es el original-primordial porque aparece cuando se es niñ@ (en la fase emocional, básicamente de 3 a 6 años,– fases: cáncer, leo y virgo-). Surge por el anhelo de sentirse querido dentro de la familia.
Este anhelo no siempre se satisface, o no se satisface todo el tiempo que el/la niñ@ necesita. Esta carencia existe porque los padres estan ausentes físicamente o porque no estan relajados, tranquilos y felices en todos los momentos. Cuantos mas momentos sin “presencia “ (preocupados, enfadados, tristes, etc.), mayor tamaño tiene la sensación de carencia de amor. Al quedar sin solucionar este conflicto de la infancia, se sigue vivenciando en la adolescencia, juventud, madurez y vejez. Si queda sin solucionar este conflicto de la infancia, se sigue vivenciando de modo repetido durante la vida (salvo que sea desbloqueado).

Esto produce la perdida de la paz individual, y con ello la perdida de la armonía en las relaciones con el resto de las personas. Y nos acostumbramos a ello, y lo llamamos “yo soy así”, al creer que no puede desaparecer, cuando en realidad no es algo que soy sino algo que tengo (dado que a veces lo tengo y a veces no lo tengo). Y, ademas, cuando esa perdida de la paz (en sus diversas maneras) es pequeña, la llamamos eufemísticamente “estoy bien”.

El niño se desarrolla siguiendo fases ya observadas por la psicología infantil, y son las mismas descritas en el zodiaco como un proceso de 12 fases (4×3). La partición en 4 fases indicaría el modo en que se desarrollan las características Instintivas, Aries, Tauro y Géminis (0 a 3 años), Emocionales, Cancer, Leo y Virgo (3 a 6 años), Mentales, Libra, Escorpio y Sagitario (6 a 9 años) y Trascendentales, Capricornio, Acuario y Piscis (9 a 12 años) del niño.

Este proceso también se puede describir así: Primavera-verano-otoño-invierno, Infancia-adolescencia-madurez- vejez, Inicio-maduración-desarrollo-fin, Yo-familia-sociedad-humanidad, Nervioso-bilioso-sanguíneo-linfático, Necesito-quiero-pienso-sé, Paleocortex-subcortex-neocortex-”cerebro trascendente”, etc.
Estas fases tambien describen el desarrollo del proceso interno del individuo y su relación con el entorno (y en general no todas las fases se completan, pues existen conflictos emocionales que lo impiden).
Diluir este deseo produce poder permanecer en calma en la multitud de situaciones en las que me va a suceder que cierta/s persona/s, en un momento dado, no me acepte/quiera/respete/tenga en cuenta/etc, porque ella no tenga un buen día (o un buen año), y no es plan que mi bienestar dependa de que a mi vecino se le pase su malestar. Incluso podria suceder que todo esto fuese imaginacion mia (porque estoy susceptible, y llevo el temor dentro).

Al entender el desarrollo del niño, se arroja luz sobre los conflictos emocionales en los que el adulto se atasca. Y, al revés, la comprension en el adulto conlleva comprender al niñ@ y poder ayudarle en su desarrollo como individuo.. En el taller se realizaran dinámicas para que ello sea comprendido vivencialmente (de ese modo es estable, al contrario que la comprensión teórica) y para desbloquear el conflicto interno (ira, ansiedad, preocupación, tristeza, miedo, …) y encontrar paz interna , ya que sin paz no hay ni amor, ni armonía, ni claridad.